Que el fútbol no es justo, es algo de lo que se habla más o menos, desde que se habla de fútbol, generalmente el que pierde, es quién dice al día siguiente o ahora mismo en la famosa “zona mixta” dice: “No merecimos perder, el resultado es injusto.”

¿Es el resultado injusto? Pese a los merecimientos el resultado, salvo incidencias externas, es el más justo. Y a incidencias externas me refiero a un jugador mal expulsado a los 5’ del primer tiempo por un árbitro tendenciosamente localista. Ahora bien, ¿es injusto el resultado cuando no hubo un árbitro que marcó una tendencia a la hora de dirigir?
Es muy difícil de analizar, y ahora si quiero abordar el punto por el que comencé a escribir estas líneas. Ayer, día domingo 28 de Julio, una día como cualquiera, una tarde como cualquiera, un equipo que clasificó de última y eliminó al mejor posicionado en la tabla general, Sportivo de Laguna Larga, y un equipo que nunca perdió de local en el actual Apertura 2014, el Club Atlético Matorrales.
El partido se abrió a los 35’ de la primera con un lindo gol del látigo Alejandro Zamora para los de Matorrales y así los de la ruta 10, que venían insistiendo, lograron quebrar el arco rojo. Y aquí es dónde empieza mi duda, mi incertidumbre.
Poquitos minutos mas tarde, el mismo jugador, el goleador implacable, ese que las pelea a todas tuvo otra, mano a mano con el arquerito de Sportivo que dejó de ser un arquerito para ser un arquerón si se me permite el término, Zamora le apuntó a la cabeza y el 1 puso las manos y ahogó el grito de todo un pueblo que estuvo por un segundo posado y haciendo peso sobre la humanidad de Zamora. El primer tiempo se fue y con este resultado, merecido hasta lo que me pareció ami, si el segundo tiempo finalizaba igual, habría alargue y si todo seguía así, nos íbamos a la emocionante y vibrante pero fatídica y dolorosa para alguien, definición por penales.
Acá es dónde arranca una serie de contradicciones, el segundo tiempo el conjunto de la ruta 9 se paró unos metros más adelante y buscó contragolpear y así herir al atlético, tuvo lo suyo, un remate de media distancia, una del correntino Montenegro que siempre está ahí, y tan cerca que está, el árbitro obvió un claro penal al 9 rojo; Peralta lo esperaba y a mi parecer resbala, Montenegro la tira por un costado y cuando intenta salir de la marca, los pies, las piernas y la humanidad del número 6 pincharata derribaron al 9 de Sportivo, la pelota fue a parar mas allá de la mitad de cancha y nadie vio nada. El partido se fue sin remedio y más preámbulo a los penales, dónde el arquero Rojo contuvo los de Gasparotto y Luque, y el Tato Bertero, que estuvo cerca en un par, no pudo con ninguno.
¿Recuerdan que les dije que Matorrales no perdió nunca de local? Me corrijo, Matorrales siquiera empató en esa condición, no lograron empatarle tampoco el que duró 120’, ganó todos los partidos. Así y todo se quedó afuera de la final y un equipo que clasificó en la agonía de la primera ronda, tendrá la dura misión de enfrentarse al actual campeón, perdón, bi-campeón de la Liga Independiente de Fútbol, la Asociación Colazo.
Retomando el punto, ¿Es justo este deporte que nos tiene en vela a todos?